A veces la depresión no aparece como imaginamos. No siempre es un llanto constante ni una tristeza evidente. A veces es una falta de energía que cuesta explicar, una desconexión interna o la sensación de que todo pesa más de lo que debería.
Puede manifestarse en el cuerpo, en el sueño, en la dificultad para concentrarse o en la pérdida de interés por cosas que antes importaban. No es pereza ni falta de voluntad: suele ser el resultado de un proceso interno que ha ido agotando recursos durante demasiado tiempo.
En sesión, trabajamos desde un espacio claro y respetuoso, entendiendo qué está ocurriendo y qué necesitas ahora. Sin prisa, sin exigencias y sin forzar nada. Solo un lugar donde puedas poner palabras a lo que vives y empezar a escucharte de nuevo.
Si sientes que algo dentro se ha ido apagando o que te cuesta sostener el día a día, podemos empezar a mirarlo juntos.