A veces la ansiedad aparece cuando llevamos demasiado tiempo sosteniendo más de lo que podemos nombrar. No siempre se presenta como un ataque; a veces es un nudo, una inquietud constante o la sensación de que algo dentro pide atención.
Puede manifestarse en el cuerpo, en la respiración, en la mente que no se detiene o en decisiones que se vuelven más difíciles de tomar. No es un fallo ni una debilidad: suele ser una señal de que algo importante necesita ser escuchado.
En sesión, trabajamos desde la calma, entendiendo qué está ocurriendo y qué necesitas ahora. Sin prisa, sin juicios y sin forzar nada. Solo un espacio claro para explorar lo que te pasa y acompañarte en ello.
Si sientes que algo pesa más de lo que puedes sostener solo, podemos empezar a mirarlo juntos.